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Carro vacío

    

Selección masal. Vida embotellada.

Salon des Vins Loira 2019 2

Algunas personas nacen con un don natural. Bueno, todos lo hacemos. Pero sólo algunos son capaces de descubrirlo y además sacrificarse por él.

Hay viajes que te cambian la vida, no hay duda. La vida es puro movimiento, es un aprendizaje continuo, es el intercambio de ideas y la inspiración de ver a otros que piensan como tú y lo ponen en práctica. Eso me lleva a enamorarme de la vida y del vino. De su parte espiritual. Del artesano que lo elabora y que es capaz de exprimir la tierra. De hacerla líquida.

Hablando de vinos… Siempre he pensado lo mismo y es lo que trato de reflejar en nuestro proyecto. Elegimos el vino ‘de dentro para fuera’. Nos importa todo menos la zona , la variedad, la crianza, el precio o la imagen. Me frustra escuchar las múltiples historias que te cuentan sobre algunos vinos que luego no se perciben al probarlos. Porque no están. Te aburres y dejas de creer porque no se puede embotellar esa magia cuando no hay un verdadero mago detrás. Cuando sólo importa el dinero.

Salon des Vins Loira 2019

Recién llegado del “Salon des Vins de Loire 2019” debo confesar que me he vuelto a enamorar y a emocionar. Ahora entiendo cuál es nuestra misión en el mundo del vino. Ahora comprendo a mucha de la gente con la que trabajamos. Gente que en algún momento ha despertado nuestra curiosidad y forman parte de nuestra selección.

Ideas tales como: “planta y hombre al mismo nivel”. Embotellar la energía de un ser vivo. Entender cada vino, cada barrica, cada parcela como un elemento mutante, dinámico, libre. Plantearte qué comes y cómo lo comes. Plantearte qué valdrá el concepto ‘eco’ si no respetas. Si todo a tu alrededor es industrial. Muchas ideas que hay detrás de este mundo maravilloso y que hacen que el vino hable por si solo. Que sea feliz. Que te haga sentir bien.

Mario con Xavier Galliard Loira                                                            Con Xavier Caillard, importante elaborador de vinos naturales en el Loira

Resumiendo: me quedo con el sabor de boca del vino artesano. ¡Vibrante! Del que se acaba, del que cambia, del que no es infinito. Se ha abierto una puerta enorme ante un movimiento sin igual. Un movimiento que fragmenta, que hace temblar los cimientos de la industria, que te atrapa. Donde conviven a la misma altura artesano, sumiller y consumidor. Donde no hay marketing ni ostentosidad. Donde puedes beber la fruta y la magia de cada territorio y su intérprete.

Un camino sin retorno que estamos encantados de haber encontrado. Un vino para cada uno, no el mismo vino para todos. ¡Sé libre! Libérate de las etiquetas y bébete el terroir.


FIRMA POST MARIO 2017

Alfredo Maestro, o el disfrute que se contagia

Alfredo Maestro 1
Mi reciente visita en plena vendimia a Alfredo Maestro en Peñafiel representa uno esos puntos de inflexión con los que la vida te premia si sabes leer entre líneas. Mi quinto año consecutivo de vendimia me permite ya tener bastantes modelos para empezar a tener una visión amplia de los diferentes estilos que encontramos en nuestro catálogo.

Alfredo no es un tipo cualquiera. Sus vinos son el puro reflejo de alguien libre, independiente, que hace lo que quiere y disfruta haciéndolo.

Un gran anfitrión que controla muy bien la viticultura de su zona, que trabaja la viña con respeto, sin químicos, con animales e intentando mostrar en sus vinos toda esa diversidad. Nada más y nada menos que 18 etiquetas en menos de 100.000 botellas. Vinos libres del yugo de la D.O. y amparados bajo el sello de Vinos de la Tierra de Castilla y León.

Garnacha de Gredos, Albillo de Roa, Merlot de Pesquera, Tempranillos de Cigales, Valtiendas o Cuevas de Hontangas... Le ofrecen una amplia paleta de colores con las que dibuja sus vinos desnudos. Vinos sin intervención, libres, donde las levaduras naturales del viñedo trabajan duro para, no sabría decir, si conseguir mejores vinos... ¡Pero sí vinos vivos, enérgicos y sanos! Detrás de todo ello un equipo de gran calidad humana, hospitalario.
 
Mi experiencia y enriquecimiento ha sido increíble. Porque termino por concluir que para hacer un buen vino se requiere siempre un gran viñedo. De una zona donde la uva conceda pocos problemas.

Uvas Alfredo Maestro avispa vinos naturales

He podido ver la Ribera del Duero que no conocía. Trabajar en una bodega donde no hay más secreto que la uva y el trabajo duro. Que la naturaleza es capaz por ella sola de crear vinos que te enamoran. Y que la hospitalidad es un don innato y natural de las buenas personas.

Los vinos de Alfredo son para una minoría (para una minoría abierta de mente) que no busca el vino estándar, que se forma, viaja y entiende la artesanía de calidad. No están hechos para el que espera siempre lo mismo, sino para el que hace disfrutar a sus amigos y clientes, al tiempo que echa una mano a un empresario del vino que está ayudando a sus paisanos a volver a ilusionarse con la viticultura tradicional.

Hablamos cuando quieras. Encontraremos los vinos de Alfredo Maestro que más se adapten a tu proyecto gastronómico.


Mario Reyes Sumiller Vinófilos

Brut Rosé Alfredo Maestro 2016

Vino natural. Espumoso rosado elaborado por el "método Ancestral" por Alfredo Maestro y Victor Bellmunt en Castellón. 9 meses de crianza en rima con sus lías.

PVP: 12,75 €    
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46 Cepas 2017

Su nombre viene de las primeras 46 cepas que Alfredo Maestro plantó. Vino natural Merlot 100% de Bocos de Duero (Valladolid), a orillas del Duero.

PVP: 12,25 €    
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Lovamor 2018

Vino blanco natural elaborado por Alfredo Maestro. Cultivo sostenible, vinificación tradicional, sin filtrar ni clarificar. 100% Albillo de viñedo viejo.

PVP: 12,15 €    
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El Rey del Glam 2015

Tinto de Maceración Carbónica elaborado por Alfredo Maestro con Garnacha de Navarredondilla (Ávila) y Peñafiel (Valladolid). Válido tanto para aperitivos como para acompañar platos de carne roja.

PVP: 11,35 €    
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Viña Almate 2017

Tinto roble elaborado con Tempranillo de Peñafiel y alrededores cultivados de manera orgánica por el gran Alfredo Maestro Tejero.

PVP: 8,95 €    
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Gran Fausto 2009

Tempranillo gran reserva elaborado por Alfredo Maestro sólo en añadas excepcionales. Con 36 meses de crianza en barricas de roble francés.

PVP: 32,70 €    
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Valdecastrillo 2015

Vino natural elaborado por Alfredo Maestro en Peñafiel (Valladolid). Con 12 meses de crianza en barrica de roble francés. Intenso y estructurado.

PVP: 11,25 €    
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Bourgogne - El valor de la tierra

Bourgogne ElValor de la tierra MarioReyes 1
Me decía un amigo y gran profesional del mundo del vino que Borgoña era el pasado. En un sentido crítico. Y creo que de verdad, tenía razón. Borgoña en un lugar perfecto para respirar el pasado y mirar con mucho respeto el futuroDurante más de 8 siglos los vinos de Borgoña han sido documentados y parcelados, con una gran tradición minifundista única en el mundo, que la han convertido en un mosaico de viñedos históricos -micro viñedos mejor dicho- en manos de miles de propietarios que se transforman en 84 Denominaciones de Origen basadas puramente en el Terroir.
 
Estas denominaciones se encuentra dentro de sus  alrededor del 30.000 hectáreas, que para que se hagan una idea sólo representan el 3,7% de la viña francesa. ¡Y sin embargo tan conocidas! Será porque en valor comercial suponen el 19% de todo el vino vendido en el país. Qué gran trabajo. Viñas que generan un negocio aproximado de 1.400.000 millones de Euros. Así es normal que una sola hectárea de viñedo en un Gran Cru de prestigio (por ejemplo Chassagne Montrachet) pueda llegar a costar 4 millones de euros... Si estuviera en venta, claro.

Su producción es mayoritariamente de vino blanco, que cubre el 61% del total de la región, dominada (como zonas más importantes) por la región del Chablis y del Macconais, además de la Côte de Beaune y el Chalonnais. El resto de la producción se divide en un 28% de vino tinto y una pequeña proporción de rosado, donde la Côte de Nuits se lleva la palma. Finalmente encontramos una gran presencia de Cremant (espumoso de método tradicional) que se eleva a un 11%.

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Sus variedades reinas son la famosa y tan exportada Chardonnay, seguida de la amada y tan difícil de imitar Pinot Noir. Sin duda dos variedades y estilos de vinos que han marcado a un gran numero de productores mundiales. Estas son complementadas con la variedad Aligoté, que da vinos muy sencillos y fáciles de beber. Y por la Gamay, famosa en el Beaujolais. Una variedad de la que cada vez se extrae mayor potencial, consiguiendo alejarla de la pesada mochila del "Beaujolais Noveau". 

El paisaje recorrido por sus 80 km en línea recta, cautiva hasta decir basta. No deja de sorprenderte cada pueblo, donde sus iglesias, muros de piedra, viñedos en perfecta simetría o encantadores restaurantes lo convierte además de Patrimonio Mundial de la Humanidad, en un increíble parque temático del vino para todos los vinófilos confesos.

Bourgogne ElValor de la tierra MarioReyes 2
Creo que para entender Borgoña necesitaríamos toda una vida, para entender cada uno de sus suelos, de sus más de 4000 bodegas, sus viticultores y su concepto de minifundio tan en boga en estos momentos y que ellos han defendido a capa y espada durante siglos. Sus vinos, a veces rodeados de una excesiva aura (todo sea dicho) generan luces y sombras en el consumidor más critico, aunque sus grandes vinos son soberbios e incuestionables.

Pero no cabe duda: son un modelo de región a seguir que no es nada fácil de imitar. Yo me declaro definitivamente fan nº1 de su zona, a la que espero volver muchas veces para seguir aprendiendo sobre el terreno, que es como mejor se entiende todo.

Nosotros desde Vinófilos, nos lanzamos a la aventura de seguir trayendo buenos productores a las islas y ser embajadores de todo los grandes vinos que pasen por nuestras manos.

A bientôt!



Sumilleres, pitos y flautas

Sumiller Pitos y flautas
Cada día se escucha hablar más de ellos. Están de moda los sumilleres. Pero ¿qué ocurre en esta profesión que los hace tan singulares? O por lo menos eso parece. Tal vez sólo sea porque hablan en una lengua metafórica (a veces metafísica diría yo) que muchos no llegamos ni a dilucidar de qué diablos se trata esto de los polifenoles y las sacaromices. Son los llamados expertos del vino, guías de lo que debes o no debes beber y como no, con qué debes tomarlo. 

Cierto es que de todo hay en este mundo y que de muchos me fiaría tanto como de mi sentido del baile para conquistar a mi mujer, pero reconozco que algunos/as están preparados. Y muy bien, por cierto. 

Muchos comienzan en esto del vino a través del trabajo en restaurantes y como el roce hace el cariño se van enterneciendo con este mundo. Hay a quienes ‘les picó el gusanillo’ en las escuelas de hostelería y de ahí continuaron con esa afición-oficio.

Pero para ser realmente un profesional en un ámbito tan subjetivo y sensorial como lo es el mundo del vino, hay que estar muy, pero que muy bien formado. De hecho como en cualquier materia que se precie cada día te darás cuenta de lo poco que sabes y lo mucho que te queda aún por saber. Esa será la vara de medir entre éstos y los demás sumilleres, que por falta de formación crearán mitos y fábulas para envolverte en un mundo esotérico en el que serán dueños de la piedra angular del saber… Inventar. 

O quizás tengas la suerte de dar con un profesional como hay tantos en otras profesiones. Sí, de esos que acuden a academias a estudiar, que se esfuerzan en saber más, que se marchan a otras zonas para adquirir experiencia, que escuchan antes de opinar, que siempre buscan más… Ahí podréis ver la diferencia entre que te cuenten algo para presumir de “lo que yo sé y tú no”, o que lo hagan por el simple hecho de compartir lo que te apasiona.

Estamos inundados de publicaciones y consejos, de tendencias y modas, de biodinámicas y ecológicos, de pitos y flautas, pero no perdáis la esperanza. Porque entre todo este raspón y hollejo, hay grandes profesionales que os asesorarán bien. Y además, ¡sólo si lo pedís!

Aquí dejo mi opinión, que no un consejo: Cuestiona, compara, haz tus propias valoraciones entre tanta palabrería. Porque en la formación y la humildad está el camino. 

Tarragona, tierra de Garnacha

Mario Reyes Octonia Tarragona JosepSerra
…Y de vino diría yo. Porque en ella encontramos de paso muchas de las denominaciones de origen catalanas, como Penedés, Catalunya o Cava, pero es que en ella se concentran las de Tarragona propiamente dichas: Montsant, Terra Alta y la tan famosa Priorat.

Es una especie de paraíso mediterráneo de la viticultura, aunque sin olvidarnos de otros productos de la zona de gran calidad como las aceitunas de la D.O. Siurana, Las avellanas de Reus o el arroz del delta del Ebro. Sin lugar a dudas un gran lugar para cumplir la dieta mediterránea ‘a rajatabla’.

De la mano de nuestro amigo enólogo Josep Serra (Bodegas Aucalá en Terra Alta y Octonia en Montsant) he tenido la oportunidad de ver un pequeño tramo de esta vendimia 2017, que será recordada por las heladas de invierno y la sequía de verano. Por el bajo rendimiento de la viña (en algunos casos hasta un 50% menos) pero también por la calidad y el estado sanitario de la misma. Un gran año de vinos maduros y sabrosos.

Josep Serra vendimia TerraAlta

Desde las altas viñas de Priorat en la Morera hasta las bajas y productivas parcelas que se cultivan cerca del Ebro, Josep es un gran conocedor de la zona y de los diferentes terroirs, donde además de sus dos bodegas asesora a otras que buscan de su experiencia y conocimiento para perfeccionar el fruto de la viña y convertirlo en un gran vino..

Su buque insignia son los vinos de la D.O. Terra Alta, situada alrededor de Gandesa y donde se está despegando desde hace unos años debido al renacer de la uva Garnacha Blanca. Una variedad que ahora mismo empieza a ser objetivo de los grandes sumilleres y conocedores del vino español. Unos vinos cargados de personalidad, de un perfil altamente gastronómico y con muy buena capacidad de guarda. Terra Alta es, de todo el mundo, el lugar de mayor concentración de esta variedad y sin duda alguna uno de los puntos calientes del vino de calidad de España en estos momentos. Las dos referencias de Josep Serra en esta zona dentro de nuestro catálogo son Aucalá Blanco y Aucalá Tinto.

Garnacha TerraAlta

Pero su joya escondida es Octonia, su capricho, su niña mimada. Para mi uno de los mejores vinos de Garnacha y Cariñena que he probado nunca. Después de estar en esta vendimia y conocer a fondo su trabajo, lo entiendes todo. Una parcela única de la que cada año se hace este vino en estas condiciones: viñedo sobre suelo arcillo-calcáreo a 450mts de altitud orientación SE, agricultura de manejo ecológico y respetuosa, todo llevado a mano, con cariño y mucho conocimiento. En bodega es un ‘juguete’. Unas escasas 3000 botellas cada año, mimadas hasta el último detalle, selección de uvas y tratamiento muy exhaustivo.  Y lo mejor: un vino que no tiene prisa por venderse, que se guarda en la bodega entre 4 y 5 años antes de salir al mercado. Y que rebosa esa paciencia y sabiduría por todos lados. Pura esencia mediterránea cargada de aromas de monte y fruta roja.  Un vinazo.

En definitiva una gran zona de grandes vinos que está aún por explotar en su totalidad, que valora más el mercado internacional que el propio y donde la uva Garnacha es la reina. Yo, que creo firmemente que el vino bueno no tiene fronteras ni entiende de ellas, me declaro fan de este municipio español por su paisaje, gastronomía, cultura y buena gente.

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Aucalá Blanco 2017

Elaborado por Josep Serra en la DO Terra Alta, su versión de Garnacha Blanca de una selección de parcelas con más de 50 años. Cuatro meses en acero sobre sus lías.

PVP: 10,55 €    
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Aucalá Tinto 2017

Elaborado por Josep Serra en la DO Terra Alta. Una Garnacha fresca con 4 meses de barrica de 3er año.

PVP: 10,55 €    
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Octonia

Un gran desconocido. Elaborado por Josep Serra, es un vino del Montsant con el que disfrutar con garantías. 18 meses en barricas del mejor roble francés. Edición limitada.

PVP: 35,65 €    
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El glamour hecho vino, y viceversa

Mario Champagne Enoturismo Vinofilos
Me encuentro estos días en ruta por la zona de Champagne, en Francia. Entrar en la región de Epernay y mirar a su alrededor es de esas cosas que los amantes del vino debemos de hacer al menos una vez en la vida. En mi caso esta ocasión era la segunda, y no será la última. Además, la visión después de 10 años sin ir es muy diferente. La manera de entender el vino que tengo ahora respecto a aquella época también ha cambiado.

La región de Champagne goza de una salud envidiable con un aumento del consumo de más de un 30% en los últimos años, aunque apenas representa el 1% del consumo mundial del vino. Una región relativamente pequeña (34.300 hectáreas) pero con un potencial productivo muy alto y lo mejor de todo: ¡Un valor añadido a sus productos impresionante! Los últimos datos hablan de 26,7€ de precio medio  por botella. ¡Increible! Pocos vinos en el mundo y ninguna otra región, pueden permitirse el lujo de vender tanto a un precio tan alto. Piensen solamente que a final del siglo XIX ya la casa Pommery vendía nada menos que dos millones de botellas. Ahí es nada... ¿Cuánto venderán ahora?

Mario Champagne Enoturismo Vinofilos
Algunos datos interesantes más, nos hablan de 319 pueblos productores separados en 4 zonas (Valle del Marne, Montagne de Reims, Côte de Bar, Côte de Blancs) cada una con sus características especiales (que serían motivo de un nuevo artículo) 20.000 viticultores,  300 millones de botellas vendidas, un valor total de 4,5 millones de euros, teniendo a Francia y EE.UU como mayores consumidores. Sobre todo los Franceses. Más de 5.000 bodegas y marcas que se comercializan bajo la AOC Champagne.

Como reflexión personal, les cuento que la champaña es un mar de vinos, una concentración increíble de viñedo en poco espacio, con una altísima densidad de plantas por hectáreas, con una inconcebible densidad de bodegas por pueblo (el record lo ostenta Aÿ-Champagne, ¡con 35 bodegas en una localidad de menos de 2000 habitantes!) una normativa estricta, definida y programada para que cada uno tenga claro lo que tiene que hacer. Y más importante aún: cómo lo tiene que vender. Grandes Maisons que dominan el mercado y el dinero, que venden por su glamour y por su gran valor añadido a una botella de vino y que eclipsan ante el gran público a los pequeños productores, que son dueños de la mayoría del viñedo. Que producen sus vinos de gran calidad pero que son más desconocidos, que ya sabemos… Se paga más por la etiqueta que por la calidad del vino en muchos de los casos. Y Champagne en uno de los más evidentes de este hecho.

Mario Champagne Enoturismo 2

Ahora eso sí, todos reman en una misma dirección y defienden la marca global que es CHAMPAGNE, esa es la clave de su éxito. Tiendas de vino por doquier, champagne por copas en todos los puntos turísticos, menú maridaje con champagne en cada restaurante, el nombre de la región por todos lados, souvenirs de todo tipo, todas las bodegas con las puertas abiertas y visitas perfectamente organizadas, etc, etc, etc. Un lujo y un sueño que queda al descubierto en la famosa Avenue de Champagne de Epernay.

Me quedo enamorado. Me declaro adicto no solo a sus vinos, sino a su modelo. Bodegas de ensueño, casi irreales, de esas que no sabes si estás en un parque temático o en una región vinícola. Un paraíso para los vinófilos de verdad. Por lo único que no paso, es que ahora encima de venderlo caro, me lo quieran poner con hielo y hierbahuerto… Para los que no les gusta el ron ya se inventó el mojito. Para los que no les gusta la ginebra ya se crearon los gin-tonics maquillados. Pero al que no le guste el Champagne… Que beba otra cosa. Por favor, no le pongan hielo. No me sean tan…


MARIO GRANDE


No regales vino, añádele valor

Venta Peligrosa 780x480 1
Hace mucho tiempo que me ronda por la cabeza este mantra: No regales el vino, añádele valor. ¿Sabes por qué? Porque nunca he entendido eso de que para vender hay que regalar. ¿Conoces algún gran restaurante que regale el vino? ¿Conoces alguna gran bodega que regale el vino? ¿Conoces algún gran profesional que regale su trabajo? Y entonces… ¿Por qué llegar hasta el cliente regalando? ¿Por desbancar al contrario y no hacer un buen trabajo, profesional, que sea realmente el determinante de la compra?

¿Muchas preguntas, verdad? Para mi una única respuesta deriva de todas estas preguntas y es: ¡NO! Tajantemente: NO. Nadie que tenga en el mercado una posición ganada a base de respeto, esfuerzo, continuidad… En definitiva, por calidad, regala su producto. Lamentablemente en el vino, gracias a la copia de modelos sin innovación, a seguir la senda marcada, a la falta de amor real por el sector y el trabajo que conlleva, la empresas de distribución y algunas bodegas creen que la mejor manera (y más rápida) de introducirse en el mercado y "posicionarse" es regalar. Comprar neveras, dar dinero, tirar el precio del vino al suelo... Todo nuestro equipo y yo mismo, hemos defendido desde siempre lo contrario. La calidad y la profesionalidad como argumento de ventas. Y sí, claro que alguna vez hacemos ofertas, bueno estaría, pero siempre a aquellos clientes que ya han hecho un esfuerzo y que creen fielmente en el producto.

Todos hacemos la marca, todos somos embajadores de nuestras bodegas y por encima de ello de la tierra de la que provienen estos vinos. Y como profesionales tenemos que ser más respetuosos con la historia, el origen y la tradición vinícola. No quitarle valor a un producto cargado de magia y esfuerzo.

En Vinófilos queremos que pienses, que investigues, que saborees, que analices, que busques y que sientas. Que te enamores del vino por él mismo, que tengas ganas de venderlo, de presentarlo a tus clientes, de contarle una historia de su viñedo. Queremos que le añadas valor, que el cliente sienta esa magia, que capte el esfuerzo que conlleva y conozca su territorio, que paladee su tierra desde la cómoda silla del restaurante. No queremos que lo regales, que lo ningunees, que lo tengas a cambio de una nevera, de un ‘Coravin’, de una promoción, que te lo hayan cambiado por invitarte a comer, a viajar... Creo firmemente que este es uno de los grandes males por lo que es tan difícil beber vinos buenos en los restaurantes de este país, por la mala cultura del regalo y porque pocos se han preocupado de darle valor a la botella de vino.

Nosotros seguiremos fieles a nuestra idea: FORMACIÓN+ASESORAMIENTO+ DISTRIBUCIÓN. Queremos seguir uniendo todos los eslabones de la cadena de distribución, aportar nuestro granito de arena a la mejora de los profesionales, a la satisfacción del cliente y al aumento del turismo de calidad en el archipiélago. Queremos vender Más que vinos. ¡Queremos vivir muchos años de esto y dejar un mercado del vino mejor que el que encontramos!

Mario Reyes sumiller Vinófilos


Riedel, Eurocave y Glasskey: las herramientas perfectas

Visita Euroseleccio Vinofilos Barcelona
El pasado 15 de mayo visité junto a mis compañeros Patricia y Mario las instalaciones de la empresa Euroselecció en Barcelona.  Allí nos recibió Jordi Segura como siempre con gran amabilidad y profesionalidad y vivimos junto a él una interesantísima jornada en la que nos mostró todo lo referente a sus principales marcas: Riedel, Eurocave y el sistema GlassKey.

Hablar de Riedel es hacerlo de la mejor cristalería para hostelería que existe. Como el propio Jordi explica, “puede que no sea la más bonita, la más estética, pero de seguro es la más funcional”. Ellos no fabrican simplemente copas, eso lo hacen las empresas que se dedican al menaje casi decorativo. Riedel utiliza el mejor cristal austríaco y cada pieza es una herramienta capaz de mejorar la experiencia de cata de vinos en función del tipo de uva. Múltiples especialistas (sumilleres, enólogos, catadores de renombre…) estudian el tamaño, la forma, la apertura, las dimensiones de cada pieza hasta encontrar el diseño perfecto según varietal.

Es realmente difícil hacerse una idea del tiempo, el proceso y los razonamientos que terminan en dar forma a cada modelo, algunos de ellos hechos a mano, pieza a pieza. Pero el caso es que funciona. Lo veo cada día en la calle, en las acciones comerciales que realizamos, en las Riedel Experience que hemos convocado en Vinófilos… No hay como vivirlo una vez para entender para siempre lo importante que es el uso de la copa correcta en la cata de un vino.

En la inversión que representa para un empresario hostelero el tener las copas suficientes en la sala, teniendo en cuenta los diferentes modelos, hay una cosa que preocupa de manera importante: el tiempo de manipulado por parte del personal en el lavado, secado y abrillantado. Así como el porcentaje de roturas cada año debido a esta manipulación constante de las herramientas. Pues en Euroselecció también tiene solución para eso: el sistema GlassKey en lavavajillas profesionales para hostelería. Un sistema que analiza la calidad del agua en cada zona y en función de sus características, y de la aplicación de una fórmula específica de jabón y abrillantador, estas máquinas lavan y secan en cuestión de minutos, dando como resultado una cristalería perfectamente limpia que no necesita en absoluto ninguna manipulación posterior. Seca, sin rastros de detergente y lo más importante sin el más mínimo olor. Lista para ser guardada… O usada de nuevo.

La marca Eurocave, es una gama de productos para la refrigeración profesional del vino. Eso sí, de primerísima calidad. Tanto de cavas de diferentes tamaños como de los elementos necesarios para crear tu propia vinoteca en un espacio concreto de tu negocio, en una habitación, en un rincón… Hacen proyectos a medida para que tengas la mejor vinoteca posible. La clave es la estabilidad de la temperatura, el control de la humedad y la ausencia de ruido. Cero vibraciones. Impresionante.

Terminamos esta jornada junto a Jordi Segura y les prometo que salen con la sensación no de haber asistido a una clase magistral de un comercial que trata de convencerte de algo. Sino con la certeza de que has aprendido, de manera definitiva, que cualquier negocio hostelero que se precie y que busque lo mejor para sus clientes, necesita contar con estas herramientas ya

Aarón Jiménez comercial Vinófilos Zona Sur Gran Canaria


La Red como arma arrojadiza

Tirar Piedra Redes

El ejercicio de responsabilidad de "abrir" tu negocio en las redes conlleva riesgos
, y habla de "madurez digital". Un concepto que por extraño que parezca, debemos tener en cuenta hoy por hoy en casi todos los ámbitos. Llevamos más de 20 años (desde la llegada de una Internet más o menos digna a nuestro país) padeciendo un proceso de alfabetización digital en el que todos de una u otra manera estamos inmersos. Participar en un foro de discusión de modo respetuoso, sin insultar, y tratando de que la conversación virtual sea provechosa para todas las partes es, a día de hoy, casi utópico. Pero la mayoría de la gente ha entendido ya que la reputación personal y empresarial en el mundo digital pasa por comportarnos, todos, de manera respetuosa con los demás y, en el caso de las redes que nos permiten de uno u otro modo calificar, puntuar, criticar un perfil empresarial, siendo sinceros con lo vivido/consumido en estos negocios. Esta responsabilidad de estar presente en las redes, muchas veces no ha sido sopesada de antemano como se debería. 

En el caso de la hostelería y la restauración, existe TripAdvisor, un portal donde el usuario puede localizar aquellos negocios cercanos a donde se encuentren o en aquel destino que vayan a visitar próximamente. Estos locales aparecen listados en orden, según sean más o menos recomendados por quienes ya los han visitado, con un sistema de puntuación del 1 al 5 (donde 1 es la nota más baja y 5 la más alta) y un pequeño texto opcional donde se puede relatar cómo fue la experiencia vivida. 

Explicado de esta manera simple es un gran recurso para los viajeros. Y, no nos engañemos, sin ser la panacea, también puede ser algo muy positivo para los empresarios. Especialmente en los destinos turísticos, estar bien posicionado en TripAdvisor conlleva un aumento de la clientela y por tanto de los ingresos que, a poco que se hagan bien las cosas, se puede percibir. 

El problema llega a la hora del uso que cada cual le da a su perfil en esta red. Igual que una nota alta ayuda a subir en el escalafón y a la impresión general previa de todos aquellos que buscan dónde comer (en el caso de un restaurante o enoteca como la nuestra) una nota pésima es muy dañina no sólo por el bajón en el listado general que provoca, sino por el tiempo que esa opinión permanece siendo "reciente", que puede ser leída por gran cantidad de usuarios que estarán "rastreando" la zona en las siguientes semanas. Cuando uno ve una crítica negativa, escrita hace muchos meses, pero en los últimos tiempos todo el mundo parece encantado con el servicio y los productos ofrecidos en un negocio, todo se reconduce. Pero si ves una crítica negativa reciente, la tendencia a evitar ese negocio aumenta. 

TripAdvisor especifica unas reglas de uso más o menos justas, tanto para los usuarios que opinan como para los empresarios que administran sus perfiles. Es por ello fundamental, estar ojo avizor y controlar qué dicen de nosotros, responder siempre a lo que se comenta e intentar evitar las opiniones maliciosas que tan sólo buscan hacernos daño. Porque esto ocurre. Y con más frecuencia de lo que probablemente puedan imaginar. Como en todo, hecha la ley, hecha la trampa, y siempre habrá personas que intenten hacer que su negocio esté por encima de los que le rodean con malas artes. Si TripAdvisor detecta que esto está ocurriendo, la sanción más inmediata es hacer que el negocio del infractor se hunda en el listado de manera irremisible...

opinión maliciosa en Tripadvisor
 
¿Pero qué ocurre con los usuarios de "a pie" que ponen críticas muy negativas sin justificación alguna? Las reglas son claras, y afortunadamente el empresario dispone de herramientas para demostrar que alguien ha puesto una crítica sin sentido incumpliendo la normativa. Como lo que nos ocurrió recientemente: Alguien está revisando los comentarios de nuestra Enoteca El Zarcillo y lee que otra persona explica que cobramos por el descorche de los vinos. Sin más, este usuario, reconociendo que no nos ha visitado nunca (esto incumple la norma más básica de la red, la opinión tiene que estar basada siempre en una experiencia real) sobre la marcha decide opinar sobre lo que no conoce criticándolo y poniendo la nota más baja posible. En este caso nuestra reacción es rápida: denunciamos ante el soporte de la web y automáticamente es borrada de nuestro perfil.

Hablamos de alguien que no sólo desconoce las normas de este portal del que forma parte, sino que además ha usado TripAdvisor como arma arrojadiza para hacernos un daño totalmente injustificado. Cobramos el descorche, sí. Porque los vinos de nuestra carta no tienen precio de restaurante. Sino de tienda. Explicándolo de manera sencilla: Un vino que cuesta 12€ en tienda puedes encontrarlo a 24-30€ (o incluso más) en un restaurante de esos en los que "no te cobran por el descorche". En nuestra enoteca, serán 12€ de coste + 7,50€ por el descorche, total: 19,5€.

Estaría bien que este usuario/a (del cual omitimos su nick en la imagen adjunta) leyera no sólo la respuesta que en su momento le pusimos, sino también este post. O éste otro. O que viaje un poquito más por el mundo, visitando las grandes enotecas que puede encontrar a nivel internacional, donde le ocurrirá lo mismo. El descorche, es tu amigo. ¡No lo olvides!



Con estrella o sin estrella, pero cuidando el vino

Bodega del Restaurante Lasarte en Barcelona, de Martín Berasategui. Ayer consiguió su tercera Estrella Michelin.

Nuestro compañero Óscar Santos es sumiller y comercial de Vinófilos en Tenerife. Concretamente en la capital, Santa Cruz de Tenerife y también en la zona sur. En estos años ha tenido contacto continuo con todos los restaurantes con Estrella Michelin de la isla, y en sus cartas de vinos encontrarás una amplia selección de nuestras mejores referencias. Con una buena representación de vinos canarios que, por supuesto, tienen cabida en restaurantes de este nivel. No sólo tienen cabida sino que, según Óscar, tienen que aparecer como elemento indispensable representando el terroir del lugar donde se encuentran estos locales galardonados. A él, que conoce bien estos y otros restaurantes con estrella a nivel nacional, le hemos preguntado cómo es la carta de vinos de un restaurante de este tipo. A continuación, nos responde.

Por mi experiencia personal como cliente, es que son enormes, eternas. Muchas referencias. Tantas como estilos, modas, añadas. En algunos casos, vinos comprados muy jóvenes para redondearlos en el restaurante. Y seguro que aún así se quedan fuera muchos vinos catados y preseleccionados. Fui testigo de todo esto en el Celler de Can Roca. Me quedé realmente impresionado. Sin duda bodegas como la del Celler habrá pocas.

En un restaurante con estrella(s) el vino tiene un papel protagonista acorde a la propuesta de cocina. De oferta variada y original, con criterio y argumentos, bien tratado, buena cristalería, exposición y almacenaje,  selección de vinos a copas, maridajes…

A la hora de la selección de la lista de vinos, de elaborar la carta, debemos marcar un estilo original, propio, al igual que en la cocina. No se trata de estar a la última en todas la novedades y tendencias sino más bien de cuidar mucho los criterios de selección. Ampliar por ampliar no tiene sentido, el número de referencias a incluir podría ser infinito. Por eso es importante la coherencia. Con una “carta base” compuesta por un 60% más estático, podremos luego jugar con un 40% para refrescar, según temporadas, novedades… Etcétera.

Si hablamos de un restaurante de Canarias el protagonismo de la región y su terroir tiene que estar patente, seguida de la oferta nacional y los vinos internacionales. Y a su vez zonas, comarcas, parcelas, altitud, variedades, cultivos biodinámicos, ecológicos… Podemos complementar la carta de vinos con anexos, por ejemplo, con “vinos por copa”. Este es un espacio libre de trabajo, que te permite arriesgar algo más: vinos de precio más elevado, de temporada o simplemente rarezas que descubres de cuando en cuando.
 
Debemos tener la capacidad de argumentar cada vino y el conjunto de ellos, por eso es clave mantener el criterio de la oferta. En ocasiones podemos trabajar vinos que no encajen con nuestros gustos personales pero que sin embargo lo hagan a la perfección con la oferta de cocina.

El factor humano, sin lugar a dudas, es importante. El sumiller o responsable de los vinos debe tener buenos hábitos y estar preparado/a. Cuidar todos los detalles, como la temperatura de servicio, el maridaje, la oferta de vino por copas, la actualización frecuente de la carta, así como la limpieza, calidad y variedad en la cristalería. Con seis tipos de copas cubres un porcentaje alto de vinos. Puede parecer exagerado pero lo básico son dos copas diferentes para blancos, otras dos para tintos, una para espumosos y otra para vinos de postre.

Equipo restaurante Rincón de Juan CarlosEl equipo de El Rincón de Juan Carlos celebra su primera Estrella Michelin en 2015, renovada ayer. Su carta de vinos refleja a la perfección todo lo dicho en este artículo.

La exposición, la buena conservación y correcto almacenaje es el resultado de un trabajo bien hecho por parte de todo el equipo. Se tiene que trabajar en la sala (casi respirar) en un ambiente de respeto máximo por los vinos y si podemos contar con un espacio donde las botellas estén a la vista debemos aprovecharlo al máximo.
 
El propio camino hacia la consecución de una estrella Michelin te va dando pistas de por dónde hay que ir. Sé, por mi relación con algunos cocineros galardonados en Canarias, que en el caso de la primera estrella todo se centra en la cocina. Para conseguir las siguientes están el resto de factores, como la bodega, que tiene estar acorde al nivel de la creatividad y la perfección en la ejecución del trabajo en fogones. La suma de muchos pequeños detalles es el camino. El apartado del vino bien trabajado es absolutamente fundamental y no podemos descuidarlo.





¿Me cobran el descorche?



En la mayoría de las grandes vinotecas del mundo, esas en las que tienen una amplísima carta de vinos a disposición y venta, puedes ir a mirar, catar, comprar... O a disfrutar allí mismo la botella. Estas vinotecas pueden tener una opción gastronómica más o menos sencilla. Pueden tener opciones de picoteo, latas, quesos... O directamente una buena cocina y sala/restaurante con o sin mantel en la que poder sentarte a almorzar o cenar. La mejor manera de fomentar el consumo para llevar a casa es trabajar con unas tarifas comerciales de tienda, con las que se obtiene un beneficio limitado por cada venta. Los vinos están bien almacenados, bien tratados y expuestos, y un asesor profesional te explica cada vino con detalle. Incluso si le cuentas para qué quieres el vino, qué tienes pensado comer, para qué tipo de evento lo quieres, te asesoran si no tienes muy claro qué llevarte. 

En la experiencia de acudir a estas enotecas y aprovechar para probar algún vino comiendo, habitualmente tienes dos opciones cada vez más extendidas, aunque probablemente en Canarias no es tan habitual encontrarlas:

1.- Tomar vino por copas (afortunadamente estamos consiguiendo que cada vez más restaurantes ofrezcan variedad y cantidad de referencias abiertas para servir por copas)
2.- Pedirte una botella del vino que prefieras. Botella que tendrán perfectamente mantenida a la temperatura óptima de consumo, que será presentada, abierta y servida por un profesional de la sumillería. En buenas copas. Preferentemente cristal Riedel.

Es fácil entender que si los vinos en esta enoteca tienen "precio de tienda" para venta directa, para ser consumidas in situ debe haber un sobrecoste: el llamado "descorche". Esto no significa que te estén cobrando por abrir la botella. No es tan simple. El correcto almacenaje, la conservación a la temperatura idónea, el asesoramiento del profesional, el servicio, las copas. Todo está medido y todo debe ser valorado. Por el empresario y por el comensal. 

Seguro que ya te habrás dado cuenta de que el precio de los vinos en restaurante fluctúa mucho. Al final es decisión del empresario qué porcentaje de beneficio obtener, pero habrás apreciado que a menudo cuanto más "empaque" tenga un restaurante, más caros son los vinos (no siempre, ojo). O que cuanto más turística es la zona, mayor el precio de algunas referencias que conoces de antemano. La estrategia comercial de cada negocio es diferente, pero lo que está claro es que esto condiciona sobremanera el consumo de vino y lo que a nosotros nos gusta es que el consumo aumente, más allá del beneficio. Desde lo comercial, sí, es importante vender. Pero también desde el punto de vista cultural. Extender, difundir cultura de vino. Consiguendo que haya oferta, variedad, que se den a probar vinos llegados desde zonas distintas... Esto es lo que garantiza un futuro estable para el sector: contar, cada vez más, con consumidores más curiosos y especializados. Que exijan mejor producto y mejor servicio. 

Además, esto favorece otra cosa: el consumo de vinos de una gama de precios media y alta. ¿Por qué? Pongamos dos casos prácticos con un servicio de descorche de 7€ y lo entenderás. 

- Vino 1: gama de precio bajo. En tienda 7€. Este mismo vino en la mayoría de restaurantes cuesta 13 o 14 euros. Por tanto, si le sumamos el servicio de descorche de 7 euros acabas pagando prácticamente lo mismo. 
- Vino 2: gama de precio medio. En tienda puedes comprarlo por 18€. Este mismo vino en la mayoría de restaurantes cuesta 30-32 euros. Si a los 18 del coste en tienda le sumamos los 7 euros del descorche, acabas pagando 25€. ¡Ahí sí tienes ventaja! 

Otra cosa importante de los servicios de descorche en las vinotecas: Cobrarte por abrir y servir una botella que hayas llevado tú mismo/a. Imagina ese vinazo caro que te regalaron una vez y tienes en casa durmiendo el sueño de los justos. Nunca sabes cuándo abrirlo. Tiene que ser una ocasión especial, una cena con amigos, un aniversario... Pero el vino es tan bueno que te da cosa abrirlo. A lo mejor hasta desconfías de tu pericia para hacerlo, para catarlo... ¿Habrá acaso que decantarlo? Todo esto lo solucionan en estas enotecas. Por los 7€ del descorche, llevas tu botella para comer allí y el sumiller la enfría, la abre, te ayuda a catarlo, lo decanta si es necesario... Y te ayuda a maridarlo. Son todo ventajas. ¡Piénsalo bien y verás que el descorche ni es caro ni una manera de obtener un rédito injustificado!


Lo natural vs. lo fitosanitario

Hojas de vid necrosadas por la afección de una plaga

Hablamos con frecuencia de los dos principales mercados del vino: el de la bodega pequeña, proyectos familiares antiguos o modernos que con los años han podido crecer pero que en todo momento han conservado una metodología tradicional que necesariamente pone límites a la productividad, y el de las bodegas grandes, que funcionan al 100% como una empresa que busca el rendimiento económico, en la que se realizan grandes inversiones, en la que los procesos se mecanizan lo máximo posible tanto en el campo como en bodega. Hablamos de bodegas capaces de producir mil, diez mil o cien mil botellas, o de otras capaces de embotellar millones de unidades cada año y que como producto insertado en un gran mercado, cuentan con la presión de sacar unos vinos que mantengan siempre un nivel, un sabor, unas condiciones. Para conseguir esta regularidad, los vinos a menudo son tratados (en la más absoluta legalidad tanto de los Consejos Reguladores como del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) utilizando determinadas sustancias que, por decirlo de algún modo, eliminan el terroir, la personalidad del vino. En Vinófilos, sin demonizar tampoco la industrialización del sector, defendemos y representamos bodegas del primer grupo. Aquellas capaces de producir vinos representativos de su zona, su terroir y su tradición. Hay público para todos, eso está claro. Pero el mercado de las grandes producciones no es el nuestro.
 
Y luego encontramos, cada vez con más ruido, el debate entre la viticultura natural o ecológica y aquella en la que los productos fitosanitarios cumplen un papel fundamental e inevitable. Tampoco lo criticamos. Aquí no hay nada blanco o negro, hay muchos colores por medio. Hay productores que practican una viticultura natural por convicción pero que tampoco se explayan en decirlo. Se nota en sus vinos, y punto. Es el producto el que habla. Hay otros que lo hacen y además se preocupan por conseguir una certificación que les permita poner en la etiqueta un sello que califique sus vinos como "Ecológicos". Algo absolutamente respetable. Como digo no hay extremos A y B. Es una estrella con muchas aristas. Dentro de lo natural encontramos a menudo lo biodinámico, que conlleva metodologías ecológicas con algunas otras reglas que alcanzan casi lo metafísico. Los muy biodinámicos son tachados de locos, como lo fueron hace años los naturales (que todavía hoy también reciben lo suyo) pero el caso es que tanto unos como otros dicen: esto funciona. Uses la metodología que uses, estás sacando un producto que también tiene su mercado (cada vez mayor) y los clientes están encantados. ¿Qué más necesitas?

Luego encuentras casos intermedios. El de bodegas que tienen producciones medianas, que hace años utilizaban algún que otro producto fitosanitario para evitar las tan temidas plagas que pueden afectar a la planta y por tanto al rendimiento, y que ahora hablan de volver a lo tradicional, a lo natural, a la convivencia de viñas con determinadas plantas, con abonos naturales y tratamientos ecológicos, con la presencia de ganado en los viñedos... ¡Hasta de calendarios lunares! Se acercan cada vez más a lo que contaba antes: lo natural y biodinámico.

Dice Pilar Higuero (productora natural y biodinámica que produce vinos en Sabariz) que "las trochas (caminos) que abren los locos son los que luego caminan los demás". Y tiene toda la razón. Ahora encontramos muchas bodegas que buscan estas 'trochas' para caminarlas, al menos en parte. Buscando más calidad basada en conseguir personalidad en el vino. Nos remontamos a mayo de 2014 para escuchar el podcast de Placeres Mundanos de RNE, en el que Pilar Higuero participó explicando notas muy importantes sobre su trabajo y su filosofía. Dejó muchas sentencias de peso, pero selecciono una que me marcó: "Tú no puedes estar generando vida cuando estás dispensando muerte".

En resumen, los naturistas y los que no lo son se enfrentan a los mismos problemas: enfermedades, hongos y plagas. El ecosistema entero (no sólo el clima) afecta a este tipo de situaciones que se dan, en mayor o menor medida, todos los años. Unos luchan desde lo natural, buscando el equilibrio y el respeto por la naturaleza y otros atacan bombardeando el viñedo con venenos y plaguicidas. Como dice Roberto Olivan (otro defensor de lo natural) "es el viñedo el que te marca el ritmo y hay agricultores que quieren ser ellos los que marcan el ritmo a la planta". 



Alfredo Maestro en el viñedo afectado

Esta semana, Alfredo Maestro compartió en las redes sociales una fotos clarificadoras de lo que puede llegar a ocurrir cuando un viñedo se ve afectado por alguna plaga (las fotos que acompañan a este artículo) En este caso la de la "mosca verde". Se encontraba en uno de sus viñedos, que linda con apenas tres metros de distancia con el de otro señor que tenía un problemón tremendo. Había utilizado plaguicidas para luchar contra todo tipo de bichos. En su terreno no crece ni la hierba y la que crece está totalmente quemada por los químicos. Pues aún así, no consiguió detener a la mosca que ha dañado de manera considerable todas sus plantas. Sin embargo, las plantas de Alfredo que tan cerca estaban, no habían sufrido daño. En este caso, cuenta Maestro, no se trata de qué producto o no echar. No es una cuestión de líquidos. Lo que ocurre, explicó, es que al eliminar toda la flora que acompaña la vid, se quitó de encima también a mucho insectos que ni se acercan: abejas, mariquitas, avispas... etc. Que son ni más ni menos que depredadores naturales de múltiples plagas. Sólo con la presencia de un ecosistema enorme que no daña ni sobra, se puede evitar que determinadas plagas fastidien un año entero de trabajo. Da para pensar...

Por último les dejamos aquí otra imagen curiosa sobre los métodos que aplica Alfredo Maestro. A ver qué pájaro se atreve a acercarse a estas uvas maduras, a este viñedo en el que habitan... serpientes de colores falsas. ¡Espantapájaros super efectivos!



La estandarización del gusto

Artículo escrito por Mario Reyes para l'Excellence, importadores de vinos franceses en España, en colaboración con su departamento de comunicación.



Últimamente no paro de darle vueltas en la cabeza a este asunto: Cómo se empeña el sector (nos empeñamos todos) en intentar convencer a la gente de lo que es bueno y lo que no.

En mi trayectoria profesional, vinculada al mundo del vino en general y siempre sintiendo gran pasión e interés por él, he sido testigo de muchos cambios. He visto dar tantas vueltas a esto del gusto y de las tendencias... Tantas idas, venidas y vueltas a empezar… Escuchamos hablar durante un tiempo de técnicas vitivinícolas ultramodernas, para luego volver a los estándares más clásicos y más ancestrales posibles. He oído muchas cosas interesantes y otras, no tanto. Pero siempre respetando al interlocutor y siempre intentando absorber la mayor cantidad de información posible. Al fin y al cabo, el gusto general evoluciona va, y vuelve. Y lo que antes era hortera ahora puede llegar a ser tendencia, quién sabe. ¿Quién tiene la respuesta?

Pero de un tiempo a esta parte me sorprende encontrarme con frecuencia con esa actitud de los que se empeñan en estar siempre en posesión de la verdad, en querer demostrar lo indemostrable. Intentar convencernos de que la manera de hacer buen vino es siempre es la suya. Y los demás están equivocados. Supongo que esto habrá sido toda la vida así. O no. Quizás debe ser por la cantidad de información y la rapidez con que nos llega hoy en día, que uno se satura y termina diciendo basta. Y a todo esto, ¿quién se acuerda del consumidor final? Ese es al que realmente tenemos despistado.

No me cabe duda de que esto, en un país como el nuestro, se debe a la falta de cultura del vino que padecemos. A esa falta de definición, de acuerdo, de lo que es el vino de calidad. Esa ausencia de un modelo maduro, en el que las zonas estén bien definidas, en estilo, en el reconocimiento de las mejores parcelas, en la elaboración de buen vino con la metodología que se quiera, pero buen vino. Algo que nos permita alejarnos de tanto ombliguismo vitivinícola, tanto ego malgastado.

En este sentido lo que más me gusta de nuestro país vecino, Francia, hablando siempre como observador extranjero, es comprobar que este trabajo ya se hizo hace muchos años y aunque su modelo esté siempre en evolución, los vinos está muy bien definidos por zonas, variedades y parcelas. Los grandes productores están profundamente asentados y son los que abren al mercado cada zona, dándoles prestigio. Para que detrás de ellos puedan crecer sus vecinos y vender sus vinos también. ¡Hay hueco para todos!  

Sumilleres en posesión de una única verdad: la suya. Bodegas que miran de reojo al vecino, porque el vino realmente bueno es el suyo. Periodistas y críticos que quieren tener la verdad absoluta y difundirla desde sus privilegiadas atalayas, y se venden por no pagar un billete de avión y una noche de alojamiento. Denominaciones de origen que no ayudan a definir la calidad de su zona y reparten contraetiquetas como el que regala globos y banderas en un mitin.

En fin, tampoco quiero ser catastrofista, pero creo que lo ideal es que dejemos que cada cual haga el vino como quiera, lo venda al precio que considere justo y en el mercado que prefiera. Si es de calidad mejor, y si encima puede vivir de ello con dignidad pues fantástico. ¿Quién dice que el mejor vino envejece con barricas nuevas o con barricas viejas? ¿Es el de suelo calcáreo o arcilloso? ¿Con más o menos sulfuroso? ¿Limpio y brillante, o vino naranja? ¡Qué más da! ¿Está bueno? ¿Te gusta? ¿Te lo beberías? Ahhh que no, que no lo encuentras… Pues sigue buscando. Y deja paso, que sobre gustos no hay nada escrito.


Gran Canaria quiere posicionarse

Vinedo GranCanaria TatoGoncalves
Recuerdo hace años la visita de un periodista especializado en vinos, al que invitaron a una jornadas sobre el sector en Gran Canaria. Empezó diciendo que le habían convocado para hablar de vinos, pero que en los dos días que llevaba en la isla, había llegado a la conclusión de que en Gran Canaria no se hacía vino. Porque en esos dos días no había conseguido encontrar un solo restaurante que le ofreciera ni una referencia “de la tierra”. Razón llevaba el hombre.

Afortunadamente este panorama parece que está empezando a cambiar y Gran Canaria comienza a posicionarse dentro del archipiélago como una zona de calidad, con vinos curiosos, actuales y muy diversos.

Tras la XXI Cata Insular de vinos de Gran Canaria, celebrada hace unos días, los catadores con los que he comentado hablan de un aumento de la calidad media de la muestras presentadas, con unos vinos limpios en aromas, cremosos en boca y de buen equilibrio. Que sin problemas pueden empezar a “competir” con zonas más tradicionales y con más nombre dentro de Canarias. Y que son dignos, no de cualquier restaurante, sino de los mejores.

El eslogan publicitario más conocido de esta isla es el de “Continente en Miniatura”. El vino no podía quedar fuera de este argumento y para todos los que la conocen, no deben ser en absoluto comparables los vinos producidos en las laderas de picón de Bandama, en el fértil Valle de Agaete, en las áridas y calurosas zonas del sur o las más interiores como Artenara o Tejeda.

Esta diversidad de paisajes, climas, orientaciones y suelos, unida a un abanico varietal muy amplio da como resultado vinos muy diversos y diferentes entre si, que tienen la suerte de satisfacer a casi todos los paladares.

Como les decía, los resultados de la Cata Insular de este año, muestran como nunca el trabajo de viticultura que están haciendo algunas bodegas, y porqué no decirlo, la suerte o la visión de algunos de tener fincas privilegiadas, con climas apropiados,  llevando la viticultura al extremo de la jardinería. Lo cual -y no hay más- es la clave del vino con personalidad.

Vinos GranCanaria


Entre los premiados destacamos algunos vinos de nuestro portafolio:
BLANCOS
MONDALÓN SELECCIÓN 2º PREMIO
Una selección de albillo, malvasía volcánica y algo de moscatel de Alejandría.  Uvas procedentes básicamente del barranco de Las Tirajanas con una viticultura integrada y bajo rendimiento.  El albillo envejece alrededor de 6 meses en una única barrica nueva de roble francés. ¡Un vino singular y cargado de aromas!

AGALA ALTITUD 1318. 3ER PREMIO
Un vino excelente a la vez que escaso, elaborado con vijariego blanco y albillo criollo cultivados en viñedos con una media de altura de 1318 metros, lo que lo convierte en uno de los vinos con uvas cultivadas a mayor altitud de España. También el vijariego se envejece levemente en barricas nuevas y seminuevas. Es un vino que vuela en bodega que se vende con dosificador y por el que apostamos como vino de buena guarda en botella.

TINTOS
AGALA ALTITUD 1175 1ER PREMIO
No es la primera vez, y estoy seguro que tampoco será la última, que este vino recoge premios y distinciones. Sin embargo este 2014, es el “top” de lo que yo he conocido hasta el momento de la bodega. Una mezcla de vijariego negro, tintilla y baboso, elaborados y vendimiados por separado, con un excelente trabajo de la madera y de las lías para respetar la fruta y aportar una justa y elegante cremosidad. Son vinos muy respetados, donde no hay clarificación, filtración ni estabilización por frio industrial. ¡Una joya!

AGALA ALTITUD 1050 2º PREMIO
Aunque la tendencia de la bodega en los últimos años ha sido criar los vinos, este año viendo la calidad de la cosecha se decidió elaborar un “cosechero”. Un vino sin maquillaje, de pura fruta, maduro y de placer instantáneo. Listán negro con un 10% de baboso, todo en depósitos de acero inoxidable, sin clarificar.  Un vino que sin pretender ser grande, ha acabado siéndolo y que muestra el potencial de la listan en este tipo de elaboraciones. Fiel reflejo de la excelente viticultura de montaña de la familia Armas.


Tintos canarios



 
En Canarias contamos con una diversidad fantástica para los amantes del vino. Desde siempre, el canario ha considerado como suyo el vino tradicional que se elabora en todas las latitudes de las islas, encontrando marcadas diferencias en función de la altitud, la parcela, la orientación, el microclima, las variedades, los estilos de vinificación y hasta la simpatía del bodeguero.

Tintos que presumen de fruta siguiendo la técnica de la vinificación como es la maceración carbónica, tintos estructurados, con cuerpo y bien armados, que maduran noblemente en barricas de infinidad de capacidades, tipos de madera y edades, en las salas frescas y generalmente sombrías de las bodegas. Tintos jóvenes y frescos, con carácter volcánico y espíritu atlántico. Tintos de licor o naturalmente dulces para la sobremesa y por qué no, el aperitivo.
Tintos embotellados revisados con lupa o tintos populares a los que se le perdonan detalles por el ambiente lúdico que todo lo justifica en su consumo.

Uvas tintas de cotas altas que nos ofrecen rosados fantásticos, decisión acertadísima por muchos colegas del gremio y hasta los blancos de uva tinta, para suplir la demanda en zonas donde el cultivo escasea en variedades blancas. Todo lo que conlleve conservar un metro cuadrado de superficie vitícola, pensando en vinos de calidad, bienvenido sea.

Tintos de listán negro, negramoll/mulata, tintilla, vijariego negro/verijadiego, baboso negro/bastardo negro, castellana, listán prieto… En parrales, en vaso, en cordones, en rastras, en espalderas, de la costa, de la cumbre, del norte, del sur…  de cualquiera de Las Afortunadas. 

Agustín García Farráis Vinófilos Tajinaste

Barolo, o el renacer de la viticultura italiana


Sin lugar a dudas encontrarse con una buena botella de Barolo es uno de los grandes momentos para los verdaderos vinófilos. Este magnífico vino del noroeste de Italia (Piemonte) toma su nombre de la ciudad de Barolo situada a 15 km de Alba. Su producción giró de dulce a tinto seco a mediados del S. XIX y ha sido, tras su puesta a punto de los años 80 del pasado siglo, el símbolo internacional del renacimiento de la viticultura italiana de calidad.

Sin lugar a dudas la Nebbiolo es una de las variedades italianas y mundiales más interesantes. Esto unido a una viticultura donde el minifundio es primordial y la clasificación de “Crus” su argumento de calidad, dan un magnifico resultado.

Los buenos “barolos”, se caracterizan por un color no opaco, de tonalidades rubí y cuya nariz, con un buen desarrollo en la botella, nos ofrecerá delicados aromas de ciruela, turba, hojas de té y pétalos de rosa. En la boca su personalidad inigualable viene  marcada por su tanicidad y su densa textura.

Lo ideal es buscarlos (en buen estado de conservación) con unos 10 años de envejecimiento, acompañándolo de un buen plato de pasta y trufa. Y entonces, que se pare el mundo.


Si yo fuera hostelero...


El compañero Óscar Santos empatiza en este artículo con sus clientes y nos habla en primera persona de lo que Vinófilos puede aportar a cualquier negocio hostelero de nuestro archipiélago. Una forma original y efectiva de explicar nuestra filosofía de trabajo. 

La oferta de vinos de mi restaurante debe ser variada, original y si es posible amplia. Por supuesto debe de ir acorde al estilo del local,  propuesta gastronómica y otros aspectos importantes como el perfil del consumidor. Pero sobretodo debo sentirme libre y pensar en confeccionar una carta divertida y atractiva.

El conocimiento sobre mis vinos, los que ofreceré en mi negocio, es clave. Debo saber explicar todas y cada una de las referencias que tengo disponibles, al menos en los conceptos más básicos. Esa es la herramienta fundamental para la venta. También el tener una carta con un diseño atractivo, dinamizar una pizarra de vinos en oferta y por copas, y disponer de un buen expositor. 

La información que debemos dominar se basa en la zona de producción,  variedades uva,  algo relevante de la elaboración (tiempos de barrica, estilo, parcela, tipo de suelo, edad del viñedo...) y un argumento de elección del vino (el porqué lo hemos seleccionado entre tantos).

Deberíamos cubrir todos los gustos: fondo de armario,  atrevidos,  económicos,  divertidos,  frescos,  golosos, corpulentos... Podremos llamarlos como queramos pero todos tendrán que responder sobre su zona,  variedad,  tipicidad... Y por supuesto por su calidad (y su relación con el precio).

Por otro lado creo que tenemos que dejar de suponer que el cliente habitual no tiene ni idea. Tratar a todos por igual, pararnos del mismo modo ante cualquier tipo de comensal y pensar:  ¡Toma vino! Perfecto. Es “de los nuestros”. A lo mejor teníamos razón y estamos ante un neófito inexperto. Probablemente porque el mundo del vino se ha vuelto muy complejo en los últimos tiempos pero, siempre, debemos preguntar y escuchar cuáles son sus gustos, qué es lo que toma habitualmente. Esto nos ayudará mucho a guiarlos si no encuentran sus “marcas habituales” en nuestra carta y precisan de asesoramiento.

A menudo cuando hablo con clientes me dicen que “lo que funciona es el Rioja y el Ribera”. ¿Y no será que predisponemos al consumidor a estas dos magníficas zonas con demasiada frecuencia? Hay muchas otras opciones en el mercado. La variedad de marcas es una cosa  y otra distinta el tipo de vino. 

Si abrimos nuestra mente y nos atrevemos a trabajar otras zonas, enriqueceremos nuestra propuesta. A modo de estructura básica creo que debe haber una buena selección de vinos locales, con coherencia en estilos y que sean representativos.  En cuanto al resto de oferta nacional lo ideal sería hacerlo lo más variada posible en tipos de uva, zonas y estilos. 

No podemos olvidarnos de tener referencias de vinos extranjeros. Creo que en Canarias es algo obligatorio teniendo en cuenta el sector turístico.  Muchos visitantes nos medirán por la propuesta de vinos internacionales. Quizá por este motivo se "arriesguen" a pedir vinos locales o nacionales. La sensación de criterio y conocimiento del producto, genera confianza.

Por otro lado creo que tampoco podemos olvidar el tener un apartado de vinos de Andalucía occidental (Jerez,  Montilla…) Espumosos y dulces.  Los vinos de Andalucía son únicos en el mundo, los espumosos son perfectos iniciadores de comidas. Con los dulces haremos redonda nuestra propuesta, pensando en maridajes o bien en una alternativa a la copa o licor de la sobremesa. Incluso para muchos, será su propio postre.

Si queremos que hablen de nosotros tras visitarnos, nos distinguirá de manera especial el tener una amplia oferta de vinos por copas. Blanco, tinto, rosado, espumoso, dulce y fino/manzanilla. Y tener incluso una oferta de vinos fuera de carta, que nos permita testar gustos y tendencias en cada momento.

En línea de precios mi visión es apostar por vinos competitivos pero siempre hay una liga de vinos sobre los que “no importa” su precio. Lo que verdaderamente importa es el vino en si mismo, siempre que los márgenes sean coherentes, claro está. 

En Vinófilos trabajamos con la premisa del asesoramiento y la formación. Somos representantes de muchos proyectos/bodegas y nuestro compromiso con ellos es hacer bien nuestro trabajo, que no es más que no hacer distinciones en lo que ellos hacen. Hagamos las cosas bien, entre todos, a ver si conseguimos revertir las estadísticas de consumo de vino en España. Que es inexplicable que siendo el mayor “viñedo” del mundo, el consumo medio en nuestro país sea de los más bajos de las “ligas superiores”. ¿Nos fijamos la “Champions” como objetivo? 


Reflexiones sobre la venta de vinos (Parte 1)


Reflexión número 1: ¡Qué duro! (¡Ja, ja, ja!) 

Indudablemente estamos inmersos en uno de los mejores sectores comerciales en que se puede estar. Somos la envidia de muchos otros vendedores de cualquier producto, porque el nuestro tiene alma, tiene vida propia, tiene muchos atributos e infinita literatura alrededor de él. Diría que hasta demasiada. Demasiado se versa y se filosofa, sobre lo que no deja de ser un producto agrario producido por la fermentación de un zumo de uvas. Y sin embargo… ¡Para cuánto da!

Nos vemos en un sector muy complejo, donde para llegar al consumidor final se pasa por tantas fases y tantos intermediarios, que resulta ser como aquel juego de contar cuentos en círculo, en voz baja y al oído: Te quedas perplejo al ver como se ha distorsionado el cuento cuando llega al final. En parte eso es el mundo del vino, con la complicación de que ese cuento aumenta o decrece de valor según quien lo cuente. Donde es difícil (a veces) comprobar la veracidad de la historia y donde además no todos los intermediarios hablan el mismo idioma. En cuanto a conocimiento e interés, me refiero. Con lo cual, el resultado final es desastroso en muchos casos.

La mayor verdad que defendemos los que hemos llegado a esto desde la pasión, el hobby y la casualidad a la misma vez, es que nos gusta hablar poco del producto, y preferimos que él mismo cuente su cuento. Nosotros lo único que queremos es encargarnos de seleccionar los que creemos mejores y ofrecer a nuestros “oyentes” los cuentos que más se adapten a su gastronomía, precio medio, momento de consumo y capacidad de venta de su establecimiento. Bajo esa premisa trabajamos con nuestro equipo, y no perdemos de vista que nacimos y crecemos con la misión de aportar formación y asesoramiento al sector hostelero en toda Canarias.

Desde Vinófilos, estamos muy contentos con el cambio que se ha producido en los últimos años en España, donde hemos pasado de un comercio monopolizado donde había unas pocas marcas que controlaban la carta de la mayoría de restaurantes, a una atomización de marcas que aportan un variado abanico de posibilidades, uvas, zonas, estilos, etc. Que hacen mucho más divertida (a veces arriesgada) la elección de una botella para acompañar nuestra comida.

Entre estas corrientes estamos encantados con los vinos naturales, los vinos de aldea, los vinos tintos de zonas frías, los tintos monovarietales de uvas minoritarias… etc. Con lo que no estamos tan contentos es con los vinos de etiqueta. No porque estén muy bien vestidos, con botellas de diseño y llamativas cajas. Me refiero a aquellos que apelan a nombres que nada tienen que ver ni con una parcela, ni con una tradición, ni con un elaborador. Vinos tras los que no hay personas, sólo estudios de marketing y diseño. Que a veces, creo, toman por tonto al consumidor pensando que lo único que le importa es lo graciosa y original que es la etiqueta, cuando la verdad es que, como nos ocurre con las personas que conocemos en el camino, eso sólo vale para la primera vez. Luego nos quedamos con lo que hay dentro.

España es el decimonoveno consumidor de vino en el mundo y el séptimo en Europa. Un dato nada alentador, para un país con la mayor extensión de viñedo a nivel mundial y el primer exportador del planeta (al precio más bajo). Necesitamos, por el bien de todo el sector, seguir aumentando el consumo con una oferta de calidad, variada y libre. Una oferta en la que el vino se venda fundamentalmente por su calidad. Y todo lo que venga añadido, bienvenido será.


Alsacia


Alsacia es una de esas zonas paradigmáticas de la Europa eterna. Es un símbolo. Quizá ‘el’ símbolo del viejo Mercado Común y de la actual Unión Europea. De la reconciliación de los europeos después de diez siglos de guerras sin cuartel.

Situada en el noroeste de Francia, con una extensión de 120 km de norte a sur y protegida por los Vosgos, que la convierten curiosamente en una zona de escasa pluviometría. Consta de unas 15.000 has. de viñedos en manos de más de 8500 viticultores.

En ella encontramos tres denominaciones de origen, con las siguientes nomenclaturas: Alsacia, Alsacia más el nombre del municipio y Alsacia Grand Cru, dominadas todas ellas por las variedades blancas. Aunque encontramos pequeños reductos de Pinot Noir, que dan vinos claretes y muy delicados.

Entre las variedades blancas caben destacar los vinos de Riesling, Gewürztraminer (entre los más famosos del mundo), Pinot Gris y Muscat. Sin olvidarnos de la delicada Sylvaner o pequeñas parcelas de Auxerrois o Klevener. Los vinos de esta región son siempre fragantes, delicados y cargados de personalidad. Sobre todo aquellos provenientes de los Grand Cru, que en muchos casos permiten elaboraciones de vinos de podredumbre noble y vendimias tardías (‘vendanges tardives’ y ‘sélection de grains nobles’)

A mi me encantan con una buena selección de quesos de pasta blanda, o bien combinados con cocinas asiáticas. Les aseguro que serán un interesante descubrimiento, pero como siempre si queremos beber calidad, habrá que rascarse un poco el bolsillo. 

Zusslin Gewürztraminer Bollenberg

ZUSSLING GEWURZTRAMINER BOLLENBERGSus aromas a rosa y lichy, y su carácter meloso lo convierten en un vino inconfundible.

Detalles del producto

24,50 €


Canary Wine. El futuro del vino canario.


Necesitamos que nuestra viticultura y nuestros vinos se consideren elementos estratégicos en el desarrollo socioeconómico de Canarias. Aspecto fundamental para aportar valor al archipiélago. Ello exige un esfuerzo multisectorial que integre acciones que deben llevarse a cabo desde distintos ámbitos de la actividad; educación, cultura, comercio, hacienda, agricultura, turismo y todas las partes implicadas. Un enfoque colaborativo que coordine esfuerzos para maximizar el conocimiento del vino canario de calidad por parte de la sociedad canaria y de todos aquellos que nos visitan, sumando a ello la capacidad exportadora de nuestras vinificaciones.

Valores como estar vinculados a la historia del vino desde el S XV, nuestro viñedo prefiloxéricos, el amplio catálogo de variedades de vid, los singulares sistemas de conducción, la influencia de los vientos alisios, la altitud, la orientación, los microclimas, los diferentes tipos de suelo, las singulares prácticas culturales de nuestros viticultores, el gran abanico de vinos que elaboramos en el archipiélago o el inmenso valor paisajístico ya lo han puesto en valor muchos importadores de países como; Estados Unidos, Canadá, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Suiza, China, etc., vinculando a Canarias como destino de vinos de calidad.

Si a todo ello sumamos las actividades complementarias de enoturismo, el acompañamiento fundamental a nuestra gastronomía, la profesionalización del sector, con la creación de puestos de trabajo en un cultivo coherente para el archipiélago, su distribución y todo lo que ello puede aportar a Canarias, nos obliga sin duda a coordinarnos, a ir de la mano, a tener una sola voz para definir una estrategia sólida y eficaz de comunicación y comercialización de nuestros vinos. Recurramos a la historia para retomar el nombre que nos posiciona de una forma tan singular en el panorama vitivinícola mundial: Canary Wine. Seamos prácticos, aquí cabemos todos.


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